viernes, 2 de marzo de 2012

Pullay: Frontera con VII región

Pura vida. Puro surfing. Pullay es mi sitio, aquí me acabo de reencontrar con el auténtico surfing, surfeadas mañaneras, las carreritas por la playa y la gran comida de la tia Carlina. Al llegar a Pullay me encuentro con unas cinco casas y, frente a ellas, la punta bombeando una potente izquierda. Me dirigí a la casa más grande en busca de alojamiento y di con el lugar adecuado. La tia Carlina y Ruperto me alquilaron una pieza. Se dedican a esto, y por su casa, desde que estoy aquí, han pasado gringos y mucha gente de Santiago, todos de la mejor onda. En la casa te ofrece alojamiento con pensión completa, mi salvación. La tia Carlina cocina con leña, todo casero, de su huerta, sus frutas, sus gallinas, cerdos, vacas, hace pan, mermelada... es una auténtica fiesta como se come aquí.

Me enamoré de este lugar, Pullay, donde el auténtico campo se junta con la costa. Esta alejado de cualquier ciudad, sin asfalto, red telefónica ni cobertura móvil... se vive de los recursos naturales y del poco turismo surfero que llega. En esta época es cuando más surferos se juntan aquí, porque febrero es el mes vacacional por excelencia de los chilenos, pero dicen que pasado el verano rompe este olón solitario y perfecto. Yo sigo surfeando solo o con poquísima gente, porque en la amanecida no entra nadie y al anochecer se van rápido, que además coincide con las horas más glassys.

Esta ola es una pasada, saca unos tubos increíbles cuando está buena y me he visto dentro en varias ocasiones y salir sin despeinarte, aunque a veces toca pagar caro el meterte dentro de ellos. También he experimentado lo que es terminar la ola, salir andando y volver a entrar por la punta cuando te cuadra una bien larga.

Además me están tocando unos días excepcionales, con el sol luciendo casi todos los días; otros días con una neblina densa y tenebrosa. El clima se está manteniendo bueno aunque el agua sigue helada, pero estando en movimiento y con buenas olas, dos horas las paso sin problemas.

Realmente pensaba quedarme unos pocos días aquí y subir hasta Pichilemu, pero voy a continuar más días en este lugar que como aquí, con esta ola frente a la casa, la gran playa y las comidas de la tía Carlina es imposible encontrar algo similar.

Me ha dado tiempo para aprender muchas cosas. Aquí hay mucho marisco y he podido marisar mucho “loco” que es como llaman al tipo de marisco que está en la foto. Fui con unos colegas de Santiago y hemos sacado bastante marisco para luego la tía Carlina cocinarlos y comerlos al toque, fresquitos, para chuparse los dedos. Con el tío Ruperto he puesto la red de pesca, desde la playa hasta la punta. La ponemos cuando anochece y a la amanecida, con el chaque puesto andamos a sacarla y seguidamente a surfear. Hemos sacado altas corbinas y salmones que luego la tía Carlina se encarga de cocinarlos, una fiesta para el paladar. También tuve la oportunidad de ver y ayudar como se trilla el trigo y la avena, es increíble como la máquina saca el trigo y la avena limpia y tira el pasto por atrás, que se usa para alimentar a los animales. Aquí se están preparando ya para el invierno, guardando recursos, porque en invierno se pone cruda la cosa.

Las carreras por la playa, veces a última hora, me sientan genial. La playa es perfecta para correr, una hora y poco de playa solitaria corriendo, con el sol cayendo, con el perro de la casa y el spotify sonando, realmente motivante. Voy a seguir aquí hasta principios de Marzo, que el chileno se va despidiendo de sus vacaciones y puedo surfear tranquilo en Pichilemu, más al norte, que es la joya de Chile, y además empieza el otoño y viene la época del puro surfing chileno, así que espero seguir encontrándome altas olas mientras me muevo al norte.

Les dejo con las fotos y vídeos de las olas de Pullay y de todo lo que le rodea a este mágico lugar al que, sin duda, volveré en algún otro momento.
Un saludo viajeros!

Fotos ( click para ampliar e ir pasándolas )




















































Vídeos