No antes sin la despedida de Buenos Aires, y cómo se despide a un canario de Buenos Aires... pues intentando hacer wakesurf y con un asado de lujo, todo gracias a Cato que se recopó con la idea de ir al Delta del Río Paraná, en Tigre, para pillar la lancha del viejo y mostrarme todo el Delta del Paraná, sus islitas e intentar hacer wake!
Para terminar, unimos a algunos pives y en nada organizamos otro asado de primera con compañía de diez como siempre. No tengo forma, ni palabras para agradecerles a los pives por como me acogieron y en especial a Cato por como se copó, dejándome alojar en su casa unos dias y dándome todo acá.
Para cruzar la Argentina tuve tres grandes aliados para paliar las 23 horas seguidas de guagua. Un aliado, como siempre, mi sueño y la facilidad de dormir durante 10 horas seguidas, otro el spotify premium, con la opción offline para el móvil y por último todo el paisaje por donde crucé la Argentina... escuchando grandes temas mientras divisaba el paisaje de toda la Argentina cruzando la gran pampa, con su misma silueta misteriosa, viéndose bien al fondo grandes mesetas, lagos y ríos.
Cada vez nos acercábamos más, dejando atrás la monótona Pampa, y se iba poniendo más increible todos sus paisajes hasta llegar acá, donde estoy ahora, Villa La Angostura, que nosé como lo explicaré en la próxima entrada, porque es paisajisticamente hablando, mágico... hablamos de los 7 lagos patagónicos, los voy a tupir de fotos para la próxima entrada, pero de verdad que es lo más increible que he visto nunca.
Les dejo con las fotos de los últimos dias en Buenos Aires y del recorrido en guagua. La próxima entrada será la de los 7 lagos patagónicos.
jueves, 9 de febrero de 2012
viernes, 3 de febrero de 2012
Buenos Aires
Me atrapó; y ya no hablar de Cato y Valentín, esos dos porteños que me llevaron a Punta del Diablo y se han recopado de una forma bestial.
Buenos Aires me dio una de cal y otra de arena, empezemos por la menos buena. La muela del juicio reapareció aquí desde el primer dia que llegue a Buenos Aires a tocar los cojones para hacerme pasar unos dias con fiebre y sin poder comer... y decir sin poder comer en Argentina, centro mundial de la carne y altas pizzas, es mucho decir, pero los dias fueron pasando a base de zumitos y ya estoy comiendo asados, milanesas y pizzas por doquier.
Ahora toca la mejor parte, el todo de Buenos Aires. Para llegar de Uruguay fueron 3 horas de guagua y 1 hora de barco, que me dejan en el centro de Buenos Aires. Cuando me bajo, me encuentro con una metrópolis, muchísima gente y coches en todas las direcciones, a todo esto yo con mi mochila y la tabla, me atropellaban por todos lados. Salí rápido y me puse a buscar hostales. Tras un pateo importante, salgo de Puerto Madero y me meto en San Telmo donde encontré un hostal.
Aquí todo el mundo se mueve en colectivo (guagua) o en subte (metro). La opción más barata y mejor para conocer la ciudad es la guagua que cuesta unos 30 cent. de euros con respecto al metro que está a 60 cent. de euros.
De Buenos Aires me he movido muchísimo. Estuve por el Obelisco que es el centro de todo, la casa rosada presidencial y he pateado todo Puerto Madero con sus imponentes rascacielos, su puente de la mujer y su reserva ecológica que es la que le aporta el oxígeno necesario a esta zona. También pillé la guagua y fui hasta el barrio de La Boca. El caminito de La Boca, con todo su arte, tango, terrazas y sus casas tan pintorescas... se respira arte; como no, llegue hasta "La Bombonera", cancha de Boca Juniors.
Otra zona rebuena es Recoletas. Pasé un día entero allí, en el paseo de Recoletas, lleno de mercado artesanal y buena onda. Allí está el famoso cementerio de La Recoleta, abajo pondré fotos, pero no se puedan imaginar la obra de arte de este cementerio. Visité Belgrano y toda Palermo con esos lagos y enormes parques que tienen, me gustó mucho el barrio de Palermo.
Donde me quedé, en San Telmo, está su reconocido mercado, cada Domingo. Se llena de gente toda la avenida principal, teniendo puestos a ambos lados y mucha música tocando por la calle.
Tras todo esto, contacté con Cato y Valentín para vernos por Saavedra que es donde ellos viven. Sobre la marcha me dieron la dirección y en 2 horas ya estaba en casa del Cato con todos los bártulos. Me recibieron de maravilla, me estoy quedando en su casa con una acogida que no me esperaba, de diez. Duermo en un cuarto, tengo lavadora y estoy comiendo increiblemente bien, espero no mal acostumbrarme.
La verdad que estos dos se merecen un monumento por la onda que le ponen a todo. Anoche hicimos un asado en casa, pero no con cualquier carne. Ese asado llevaba vacio, morcilla, chinchulines, chorizo, cerdo y papas. La carne aquí... otra historia. Anduve en bicicleta por toda esta zona, llegando al río de La Plata y pasando por "El Monumental" cancha de River Plate. No tengo palabras para agradecerles a estos personajes que conocí en Uruguay y que me han dado todo aquí en Buenos Aires.
Aún sigo aquí, pero en breve parto, acercándome a Chile, que ya voy necesitando esa dosis de mar que mi cuerpo necesita, aunque primero pasaré por algunas zonas patagónicas de la Argentinta.
Les dejo con las fotos que tengo de Buenos Aires. Un saludo cabrones, les añoro desde el otro lado del charco.
Buenos Aires me dio una de cal y otra de arena, empezemos por la menos buena. La muela del juicio reapareció aquí desde el primer dia que llegue a Buenos Aires a tocar los cojones para hacerme pasar unos dias con fiebre y sin poder comer... y decir sin poder comer en Argentina, centro mundial de la carne y altas pizzas, es mucho decir, pero los dias fueron pasando a base de zumitos y ya estoy comiendo asados, milanesas y pizzas por doquier.
Ahora toca la mejor parte, el todo de Buenos Aires. Para llegar de Uruguay fueron 3 horas de guagua y 1 hora de barco, que me dejan en el centro de Buenos Aires. Cuando me bajo, me encuentro con una metrópolis, muchísima gente y coches en todas las direcciones, a todo esto yo con mi mochila y la tabla, me atropellaban por todos lados. Salí rápido y me puse a buscar hostales. Tras un pateo importante, salgo de Puerto Madero y me meto en San Telmo donde encontré un hostal.
Aquí todo el mundo se mueve en colectivo (guagua) o en subte (metro). La opción más barata y mejor para conocer la ciudad es la guagua que cuesta unos 30 cent. de euros con respecto al metro que está a 60 cent. de euros.
De Buenos Aires me he movido muchísimo. Estuve por el Obelisco que es el centro de todo, la casa rosada presidencial y he pateado todo Puerto Madero con sus imponentes rascacielos, su puente de la mujer y su reserva ecológica que es la que le aporta el oxígeno necesario a esta zona. También pillé la guagua y fui hasta el barrio de La Boca. El caminito de La Boca, con todo su arte, tango, terrazas y sus casas tan pintorescas... se respira arte; como no, llegue hasta "La Bombonera", cancha de Boca Juniors.
Otra zona rebuena es Recoletas. Pasé un día entero allí, en el paseo de Recoletas, lleno de mercado artesanal y buena onda. Allí está el famoso cementerio de La Recoleta, abajo pondré fotos, pero no se puedan imaginar la obra de arte de este cementerio. Visité Belgrano y toda Palermo con esos lagos y enormes parques que tienen, me gustó mucho el barrio de Palermo.
Donde me quedé, en San Telmo, está su reconocido mercado, cada Domingo. Se llena de gente toda la avenida principal, teniendo puestos a ambos lados y mucha música tocando por la calle.
Tras todo esto, contacté con Cato y Valentín para vernos por Saavedra que es donde ellos viven. Sobre la marcha me dieron la dirección y en 2 horas ya estaba en casa del Cato con todos los bártulos. Me recibieron de maravilla, me estoy quedando en su casa con una acogida que no me esperaba, de diez. Duermo en un cuarto, tengo lavadora y estoy comiendo increiblemente bien, espero no mal acostumbrarme.
La verdad que estos dos se merecen un monumento por la onda que le ponen a todo. Anoche hicimos un asado en casa, pero no con cualquier carne. Ese asado llevaba vacio, morcilla, chinchulines, chorizo, cerdo y papas. La carne aquí... otra historia. Anduve en bicicleta por toda esta zona, llegando al río de La Plata y pasando por "El Monumental" cancha de River Plate. No tengo palabras para agradecerles a estos personajes que conocí en Uruguay y que me han dado todo aquí en Buenos Aires.
Aún sigo aquí, pero en breve parto, acercándome a Chile, que ya voy necesitando esa dosis de mar que mi cuerpo necesita, aunque primero pasaré por algunas zonas patagónicas de la Argentinta.
Les dejo con las fotos que tengo de Buenos Aires. Un saludo cabrones, les añoro desde el otro lado del charco.
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